Desarrollo de tierra

Wednesday, July 23rd, 2008 | Desarollo

Da gusto ver como ahora cada vez más se percatan los desarrolladores de tierra, de la importancia de la estética, el ornato, la jardinería, los parques y las áreas deportivas. En estos momentos casi todas las nuevas urbanizaciones constan de estas áreas recreativas, que resultan de gran motivación para los compradores.
Los proyectos de condominios igualmente se están construyendo con estas facilidades. Pero mucho más podría hacerse en Puerto Rico para impulsar el aspecto artístico en sus urbanizaciones y edificios. Se podrían brindar incentivos a los desarrolladores que dejen áreas de parques de uso público, esculturas, fuentes y murales en desarrollos y condominios, como sucede en Nueva York, San Francisco, Chicago, Europa, Mexico, etc. El incentivo podría ser darles mayor densidad de ocupación, ayudas contributivas, etc.

Esto es cada vez más apremiante en ciudades como San Juan de Puerto Rico, a la que Dios dió el don de una gran belleza natural. Una ciudad rodeada su costa de hermosas playas, de arenas finas, de rocas esculturales, de un mar-océano de verdes profundos, en donde los españoles construyeron estéticos edificios monumentales como El Morro, la Fortaleza, etc., que llenaron de encanto El Viejo San Juan, hoy en día centro turístico de la ciudad de la hidalga garita.

Resulta irónico que los constructores posteriores a los colonizadores españoles en vez de preservar la enorme belleza natural de San Juan, la atropellaron, construyendo frente a sus hermosas playas, casas, edificios, hoteles, restaurantes, etc., impidiendo que hubiera un boulevard costero que permitiera la vista al mar, como sucede en Copacabana, en Cannes, en Nisa, en Miami y en multitud de ciudades bien planificadas. A decir verdad, con tristeza se puede decir que la planificación en Puerto Rico ¡ha sido la no planificación! Tenemos una bella ciudad capital, sin vista al maravilloso mar que la acaricia, sin casi parques, ni fuentes, ni esculturas (solo unas pocas que se hicieron últimamente en el bello Paseo de la Princesa).

Hay unos cuantos edificios con murales exteriores como El Caribe (frente al Caribe Hilton), el Centro de Bellas Artes y otros, pero a todo edificio de ciertas dimensiones y densidad poblacional se le debería exigir por Reglamento un mural, escultura u obra artística exterior.

De esta forma se embellecería la ciudad y ayudaría a los magníficos pintores y escultores de Puerto Rico a desarrollar su arte y creatividad en favor de la comunidad.

Veamos como el compañero Cruz de la derecha defiende los edificios en forma de cajones, los multipisos de vivienda social caóticas, las avenidas y calles principales con cientos de horribles cables eléctricos áereos y el desparrame poblacional sin urbanismo, que ha habido en Puerto Rico.

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